Si hoy te levantaste con tu piloto automático y sin ganas de existir como una persona productiva, quiere decir que debes hacer un cambio en tu dieta.

Ahora es muy normal estar siempre cansados, es casi un requisito para entrar en el grupo de personas trabajadoras: “si no estás cansada es porque no haces nada”, una frase totalmente fuera de la realidad.

Primero tienes que distinguir entre cansancio y fatiga. El cansancio es lo que sentimos después de un día largo de trabajo, pero que desaparece a penas llegamos a nuestra casa y nos relajamos un poco. La fatiga en cambio, es como un cansancio extendido, que no se pasa durante días, nos acostamos y nos levantamos cansadas.

¿Qué estoy haciendo mal?

La fatiga es señal de que estamos haciendo las cosas mal y de que necesitamos cambiar nuestros hábitos.

Claro que sé lo cansado que es trabajar de pie todo el día, llegar a casa y tener que cocinar, alistar meriendas, uniformes, acostarse tarde y levantarse muy temprano para de nuevo ir a trabajar.

También llegué a aceptar esto como parte de mi vida y como algo que no podía arreglar, pero me di cuenta de que SI SE PUEDE.

Eso sí, necesitas hacer un cambio de chip e identificar qué es en lo que estás fallando. La dieta es indispensable para tener energía a pesar de trabajar duro. Después de la alimentación sigue la organización.

Y es que debes dejar de ver normal llegar a casa a trabajar después de trabajar. Aunque te suene absurdo, si te organizas puedes ahorrar mucho tiempo y trabajo.

Ajá, ¿y cómo lo hago?

Siguiendo el ejemplo de que trabajes fuera y dentro de la casa, puedes planificar tu semana de forma que solo te toque el trabajo duro un día y dejar listos los almuerzos y cenas, o al menos adelantadas y planificadas.

En cuanto a la alimentación, es la base de todo. Si tienes una dieta llena de alimentos energéticos será más difícil que llegues a la fatiga.

También es muy importante que modifiques tus horas de sueño, deja de trasnochar tanto. Organiza todo de forma que puedas ir a la cama temprano. Ya sé lo que estás pensando, se te acaban de cruzar mil peros por la cabeza y te estás dando a ti misma todas las excusas del por qué es imposible hacerlo. Pero ¡para! digas lo que digas, siempre se puede. Claro que requiere de un gran esfuerzo mental organizar todo en un principio y encontrar los tiempos perfectos, y luego una gran disciplina para que puedas cumplir el plan. Pero se dice que después que repetimos una acción muchas veces, se convierte en un hábito, así que tranquila, pronto lo harás tan natural y sencillo que no podrás creer que lo hacías de otra manera.

Alimentos que te roban la energía

Lo primero que debes hacer es eliminar o al menos reducir el consumo de alimentos “roba energía”. Lamentable son muchos y de consumo diario, algunos son:

  • Azúcar
  • Harinas refinadas
  • Gaseosas (incluso las light)
  • Alimentos procesados
  • Jugos y refrescos endulzados (aunque sean naturales)
  • Grasas procesadas (margarinas, aceite de palma, girasol, soya)
  • Café (en exceso)
  • Bebidas energéticas (estas nos aportan energía ficticia que tarda poco tiempo, y luego nos sentimos aún más cansadas)
  • Cereales
  • Yogurt (los comerciales están llenos de azúcar, lee siempre las etiquetas)

Si analizas la lista anterior, hay un factor que se repite, el azúcar. Si me has leído anteriormente, sabrás que en todos mis artículos te recomiendo dejar YA el azúcar.

Por su puesto que me refiero al azúcar procesado como el jarabe de maíz de alta fructuosa, o el azúcar blanca de mesa.

Es cierto que nuestro organismo la necesita, pero con el de las frutas es más que suficiente, NO debes agregar nada.

Lo que debes comer

Pero bueno, una vez más te digo que la naturaleza en su infinito amor y bondad, nos provee de todo lo que necesitamos para sentirnos bien física, mental y emocionalmente.

Entre los alimentos que debes consumir están:

  • Grasas saludables, muchas, muchas grasas saludables (aguacate, nueces, aceite de oliva, aceite de coco, mantequilla de maní, linaza molida, aceituna)
  • Brócoli
  • Coliflor
  • Semillas de ajonjolí o sésamo
  • Fresas
  • Naranjas
  • Frijoles
  • Granos integrales
  • Chocolate (más de 70% de cacao)
  • Banano

Deja de temerle a las grasas. De un tiempo para acá se han satanizado y ahora todo es “fat free”. Y resulta que el mejor combustible para nuestro organismo es la grasa, incluso para quemar calorías. Por años nos han hecho creer que no podemos consumir más de un cuarto de aguacate, pero se ha demostrado que entre más, mejor.

Los ácidos grasos son fundamentales para la energía y para evitar enfermedades mentales degenerativas como el Alzheimer.

La mayoría de los alimentos que te mencioné en la lista, son fuente de coenzima Q10, es un compuesto soluble en grasa (de ahí la importancia de las grasas) que se encarga de producir energía a nivel celular, o sea energía pura y natural.

¡Sí puedes!

Como vez, no es tan sencillo como tomarse una taza de café o una bebida energética.

Tienes que hacer un cambio radical en tus hábitos alimenticios, pero te aseguro que todo tu esfuerzo valdrá la pena.

Vas a poder cumplir tus jornadas laborales sin sentirte como un zombie, y tu calidad de vida mejorará considerablemente.

Recuerda que los grandes cambios requieren de grandes esfuerzos, pero te dan grandes satisfacciones.


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