Decidí escribir sobre esto porque este 01 de Julio se cumplen 7 años de la muerte de mi papá.

Ha sido un camino muy largo, pero ahora, por primera vez, me siento preparada para hablar sobre cómo he logrado sobrevivir y vivir.

5 Etapas del Duelo

La psicología ha expuesto que el duelo consta de 5 fases:

  • NEGACIÓN: Aplazamos el dolor, negando inconcientemente lo sucedido. Esta etapa no durará para siempre y tarde o temprano tendremos que afrontar el dolor.
  • IRA: En esta etapa experimentamos rabia y resentimiento, la ira aparece ante la frustración de no poder revertir la muerte. Esta se proyecta hacia el entorno y personas allegadas.
  • NEGOCIACIÓN: Empezamos a fabricar pensamientos, imaginando cómo podría haberse evitado la muerte (si hubiera pasado esto o aquello)
  • DEPRESIÓN: Una tristeza profunda y un vacío, es casi como un dolor físico. Se pierden todos los incentivos y ganas de continuar la vida sin la persona amada.
  • ACEPTACIÓN: Acá es cuando se aprende a convivir con el dolor que causa la ausencia del ser querido, con el tiempo se recuperan las ganas de vivir y hay más momentos de alegría.

Todas las personas experimentan estas etapas de forma y en tiempos diferentes, incluso el orden no siempre se da igual. Puede experimentarse primero la ira y luego la negación o negociación.

Saber que existen estas fases nos ayuda a entender el momento por el que pasamos e identificar los “síntomas” normales. Es importante saber qué esperar en un momento en el que todo es nuevo e incierto.

Vivir después de una muerte

Desde que entendí la muerte, tuve mucho miedo de perder a un ser querido, sin embargo, la inocencia me hacía pensar que no iba a pasar.

Lamentablemente pasó más rápido de lo que hubiera querido. En mi caso, lo primero fue la negación, simplemente no podía creer que fuera cierto. Era tan absurdo para mí, que no hacía más que repetirme que no estaba pasando.

A mi forma de ver, es un dolor tan profundo que puede volvernos locos. Cada vez que recordaba ese momento sentía ganas incontrolables de gritar y sentía literalmente que me volvería loca, pero mi cerebro en un mecanismo de defensa, rápidamente acudía con un pensamiento nuevo.

A lo largo de estos 7 años han pasado muchísmas cosas, en cuenta 2 hijos, 1 sobrino y 2 sobrinas nietas, que vinieron a dar a mi familia esperanza y a llenarnos de felicidad. Sin embargo, no paro de pensar en lo feliz que sería él conociendo a estos nuevos integrantes.

Fue pasando el tiempo y sin darme cuenta iba viviendo sin él.

Teoría del círculo

Nunca fui a terapia (que es lo más recomendado) pero si me pasaba horas leyendo sobre el tema en internet. Necesitaba entender que pasa en nuestro cuerpo ante una pérdida.

Y hasta hace poco fue que encontré una información que acaració mi alma y me hizo entender de forma racional lo que yo ya sentía.

Leí en una entrevista a la psicóloga Cate Masheder en la que explica el duelo de la siguiente manera: (te lo explico en mis palabras)

Imagina que tu vida es un círculo, y todo lo que hay dentro del círculo es todo lo que has vivido, tus pensamientos y tus experiencias. La muerte mancha ese círculo, y cubre todo lo que hay en él, no hay un solo espacio que se salve de esa mancha.

Pero con el tiempo vas viviendo y creando nuevas experiencias, conoces a nuevas personas y esa nueva vida se representa con un nuevo círculo que contiene al anterior. Ese luto nunca se va, solo se diluye un poco. Pero cuando hay un detonante, como fechas especiales, un aroma o una canción que te recuerde a esa persona, te vas directamente a ese dolor y te sumerges en él.

Para mí encontrar esta explicación fue fundamental para dar un paso adelante. Entendí que debo cultivar ese nuevo círculo y nutrirlo de amor y paz y que aunque visite de vez en cuando ese lugar oscuro, siempre podré salir a la superficie y encontrarme en un momento feliz.

La felicidad es una decisión

Cada vez que pienso en mi papá se me hacen agua los ojos. Aunque hay muchos recuerdos alegres, siempre la sonrisa viene acompañada de lágrimas.

Aprendí que no debo reprimirlas, ni sentirme mal por esto, tengo que aceptarlo y vivirlo. Lo que no debo es quedarme ahí. Y para eso me preocupo de crear afuera un entorno lleno de paz al que sea reconfortante salir.

También entendí que la felicidad es una decisión, porque si no tenemos la fuerza de voluntad para tomarla, no habrá nada ni nadie que nos saque de ese dolor.

Si estás pasando por un duelo, sea reciente o no, no te reprimas nada, no te quedes con las ganas de llorar. Vívelo y súfrelo todo lo que necesites, pero siempre ten presente que debes construir una vida alrededor de ese dolor.

Recuerda en cada instante que soltar y ser feliz no es olvidar a esa persona, si no honrarla. Ser feliz a pesar de esa ausencia es posible si sanas tu mente y si decides seguir adelante. El truco está en hacer de ese nuevo círculo un lugar en el que te guste estar, hacer de ti misma un lugar seguro.

Cuida tu mente y tu espíritu y te aseguro que podrás vivir y no solo sobrevivir.


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