¿Por qué es tan difícil perdonar?

Generalmente nos cuesta perdonar cuando sentimos que esa persona no se merece nuestro perdón.

Cuando estamos pensando en perdonar y dejar ir, salta nuestro ego recordándonos palabra por palabra y hecho por hecho. Tanto que quedamos de nuevo enojadas y seguimos con esa situación a cuestas.

El perdón sana

Aunque no lo creas perdonar es más importante de lo que piensas. Ya sé que suena a cliché, pero el perdón te sana.

Cuando nos negamos a perdonar a alguien, es porque sentimos que no es merecedor, sentimos que tenemos la razón de estar enojadas para siempre.

Resulta, que debes perdonar no porque el otro lo merezca, o porque tengas la razón o no. Tienes que perdonar para limpiarte y para sanar tu alma.

Aunque tu vibración y tu enojo afecta a la otra persona, el daño más grande te lo estás haciendo tu misma.

Cuando guardas rencor, enojo y no eres capaz de perdonar, te enfermas física y emocionalmente. Es algo que te corroe por dentro.

Ten empatía

Es normal que te enojes con alguien que te ha ofendido o que ha dañado de alguna forma tu integridad. Es normal sentir todo esa mezcla de ira, frustración e impotencia al ver que no puedes volver el tiempo atrás y defenderte o evitar el daño.

Pero trata de pensar y analizar qué hizo a esa persona actuar de esa forma.

Habrás escuchado mil veces que cada quién lleva su propia cruz. Y es que si lo analizas, esta frase es muy profunda, y si tienes la suficiente empatía podrás llegar a entender las razones que mueven a los demás. En ocaciones hasta tendrías lástima.

Por ningún motivo estoy justificando la maldad. Pero en la mayaría de los casos la gente actúa con su piloto automático, desde sus miedos y sufrimientos, los mueve una carga emocional. Su forma de crianza, sus carencias afectivas y materiales.

Perdónate

Lo que casi nunca pensamos, es que para perdonar tenemos que perdonarnos. Siempre que nos hacen cualquier tipo de daño, nos queda una especie de remordimiento por no evitarlo. Maquinamos mil formas de cómo habernos librado de esa situación, y surgen preguntas como: ¿Por qué no se me ocurrió en ese momento? o ¿Cómo pude confiar, cómo no lo vi venir?

Claro que con la cabeza fría, después del tiempo y habiéndolo vivido, podríamos hasta hacer un manual de cómo evitar la situación.

Pero todo lo que pasa es lo que tiene que pasar, porque necesitas aprender algo, o porque tienes que crecer, o porque tenías que darte cuenta que esa persona no podía seguir en tu vida.

Puede ser que también nos quede remordimiento porque pensemos que tuvimos la culpa, que nuestra actitud llevara a esta o estas personas a dañarnos.

Pero de cualquier forma, tienes que liberarte de estos sentimientos, tienes que sanarte. Perdonar no significa que debas tener a esa persona cerca tuyo. Puede que ni siquiera sepa que la has perdonado.

Lo más importante es que puedas ver con amor a la forma en la que actuaste, siempre hacemos lo mejor que podemos con las herramientas emocionales que tenemos en el momento. No te juzgues, ni te culpes, no te reclames nada.

Deja de sentirte tonta, si alguien te ha engañado aprovechándose de tu inocencia, no es culpa tuya. La inocencia es lo más preciado que tenemos y es muy doloroso ver como la vida nos la va quitando y en cambio nos llena de malicia y del famoso “piensa mal y acertarás”.

Abrázate y piensa en que tu hiciste lo correcto, diste lo mejor de ti, y esa persona no supo hacer nada bueno con eso. Quién recogerá los frutos de sus actos será ella.

¿Cómo ayudarte a perdonar?

Lo primero es desmenuzar todo lo ocurrido. Como te dije arriba, ser empática puede ser la clave.

Debes preguntarte: ¿Qué emoción llevó esa persona a actuar de ese modo? La respuesta puede ser:

  • Enojo. Tal vez esa persona estaba enojada contigo por alguna razón.
  • Resentimiento. A veces hacemos o decimos cosas sin pensar en que pueden lastimar a los demás, y estas personas pueden actuar desde su resentimiento, y puede que crean que te lo mereces.
  • Envidia. Aunque no lo creas, y aunque no sientas que hayan razones para envidiarte, siempre habrá quienes quieran tener lo que tienes, material y emocionalmente.
  • Falta de sentido común. Muchas veces las personas hacen un daño sin darse cuenta de que lo están haciendo.
  • Nada de empatía. Si alguien no se identifica contigo, si no es capaz de ponerse en tus zapatos, lo más probable es que te lastime.

Una vez que has identificado la emoción que hizo que te lastimaran, será más fácil ser empática y entender (NO JUSTIFICAR) por qué actuaron de esa forma contigo.

También tienes que dejar de lado al ego. El ego es absolutamente traicionero y se difraza de justicia. Te hace pensar que estás enojada porque tienes razón de estarlo, y que es injusto olvidar todo. Pero en realidad estás enojada porque no puedes creer que te hicieran eso a ti.

Cambia tu vibración

Fíjate en cómo estás vibrando y pregúntate si no fuiste tu misma quién atrajo esa situación. Si es así, conecta con tu interior para entender qué debías aprender y por qué atrajiste esto a tu vida.

Fortalece tu fuente de energía, cuida tus pensamientos y cambia tu forma de vibrar. Esto va a evitar que en un futuro atraigas personas nocivas para ti.

Es importante que recuerdes que lo que crees es lo que eres. Como piensas que es tu vida es como será. Crea las personas correctas y llenas de amor que necesitas cerca. (Te hablo más sobre creer es crear aquí.)

Tómate 10 minutos al día para pensar en todas las personas que te han hecho daño, recuerda con detalle qué fue lo que más te dolió, y entonces di en voz alta: TE PERDONO y ME PERDONO. Repítelo todos los días hasta que te sientas liberada de esa energía.

¿Ya me sigues en Instagram? ¡Sígueme! @bienestarparalavidacr


0 comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *