¿Cúantas veces has dicho que sí a una invitación o actividad por compromiso? o bien ¿Cuántas veces tienes que dar explicaciones por no querer hacer algo? Para decir que no primero pensamos en mil justificaciones para que la otra persona no se enoje o sienta mal.

Y así se nos va pasando la vida, haciendo cosas que nos generan malestar y cuidando de los otros sin cuidar de nosotras mismas.

Compromisos sociales

Cuándo prestamos atención, nos damos cuenta de que existen muchos compromisos sociales y que cumplimos con todos mecánicamente nos gusten o no. Nos sentimos culpables cuando faltamos a alguna actividad (religiosa, formal o informal).

Muchas veces caemos en la mentira para justificar nuestra ausencia y se nos va formando una bola de nieve que al final de cuentas nos cae encima.

Lo peor es que esto nos sucede en todos los planos de nuestra vida. Se nos dificulta decir que no queremos asistir a ese evento, o que no queremos comprar ese esmalte de uñas que nos están ofreciendo. También sentimos remordimiento si no hacemos algún favor, que en realidad no está a nuestro alcance y que significa mayor esfuerzo para nosotras que para quién lo está pidiendo.

La lista de cosas que hacemos por compromiso puede ser bastante larga, pero se resume en deslealtad a nuestra alma. Esto solamente produce un malestar que vamos acumulando, hasta llegar al punto de sentir una gran incomodidad con nuestra vida.

¿Cómo y por qué decir que NO?

Esta bola de nieve de la que te hablo, te cae encima en forma de insatisfacción y un reproche interno que no te deja avanzar y ser feliz.

La mayoría de las veces no nos damos cuenta de qué es lo que pasa, solo sentimos apatía y una incomodidad (esta es la mejor palabra que encuentro para describir esa sensación) interna. Estamos siempre enojadas por dentro.

Y no es para menos. Tu ser interior, ese que realmente eres, el que no tiene prejuicios ni estándares sociales, está sometido y hostigado.

Y es que debes dejar de pensar en los demás y empezar a pensar en tí. Debes ser consecuente con lo que tu alma desea, con lo que te brinda bienestar emocional.

Para decir que No, debes aprender a liberarte de los remordimientos y la culpa. Lo que el otro sienta o piense no es tu problema. Eso es algo que esa persona debe manejar y ese es su proceso de crecimiento interno. Tu debes preocuparte por el tuyo. Por lo que te hace feliz a tí.

No confundas las buenas acciones

Ya sé que estás pensado, te encanta hacer favores y ayudar a la gente. Eres una persona servicial que piensa en el prójimo. ¡Excelente! ¡Eres una gran mujer! Pero en realidad no es a esto a lo que me refiero.

Te digo esto porque a mí me pasó por mucho tiempo, estaba siempre sirviendo a los demás, con gusto y amor. Cuándo te sale del corazón y te sientes bien es porque estás haciendo lo correcto.

Pero cuándo de repente en tu interior brilla la duda y sientes que quisieras decir que no, pero no lo haces porque esa persona (amigo o familiar) puede enojarse ¡ALTO! En este momento es cuando debes encender las alarmas de emergencia y analizar lo que está pasando.

Quién te quiere te entiende

Aprende a distinguir cuando alguien te pide un favor porque se sale de sus manos y solo tu puedes ayudarle, y cuando simplemente saben que dices que sí a todo y quieren evitarse la fatiga.

Las personas que te aman entenderán que tu negativa no significa un desaire ni mala intención de tu parte.

Existen relaciones tóxicas en las que existe amor y posiblemente es a estas a las que más te cueste decir que NO. Porque las amas y sabes que te aman, pero su turbulencia interior no permite que vean que es tu derecho no estar disponible siempre.

Sea cuál sea la situación debes liberarte de las ataduras y ser leal con tu alma y cuidar de ti.

Ayudar es maravilloso y debemos estar dispuestas a hacerlo cada vez que esté en nuestras manos, pero hay una línea muy delga entre la ayuda y el abuso, que no tenemos que cruzar.

Lo más importante es que no permitas que te culpabilicen por la molestia ajena. Cada quién debe canalizar sus emociones y aprender de ellas. Si está a tu alcance ayudarle a alguien a que lo entienda, perfecto. Pero si esta persona no está dispuesta, entonces lo mejor es que te apartes y dejes que resuelva sus conflictos sola y a su tiempo.

Recuerda que no existen personas buenas ni malas, simplemente hay quiénes están desconectados de su interior. Nuestra alma es pura bondad y luz. Por eso es tan importante que conectemos y vayamos cada vez más adentro.

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1 comentario

GreggDeery · octubre 10, 2019 a las 6:26 pm

Спасибо

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