¿Te ha pasado que cuánto más avanzas, más empinado es el camino? Esto es más común de lo que piensas y solo quiere decir que vas en la dirección correcta.

La mayoría de las veces perdemos de vista nuestro sueño, y desistimos ante los obstáculos que se presentan día a día.

Lo importante es que no pienses en estos obstáculos como una señal de que no es el camino correcto. Si no que aprendas y entiendas que cada obstáculo es producto de tu vibración. Así que lo primero que debes hacer es profundizar e interiorizar qué o cuál sentimiento te está poniendo las cosas cuesta arriba.

Conecta con tu ser interior

Normalmente culpamos a todo y todos los que están a nuestro alrededor, incluso llegamos a pensar que el universo conspira en contra nuestra y que será imposible alcanzar nuestro sueño.

Pero lo que casi nunca hacemos es autoexaminar nuestro inconsciente y buscar en lo más profundo de nuestro corazón la forma en la que estamos vibrando.

Sé que cuesta creerlo y que suena casi mágico. Pero la verdad es que es así de sencillo: lo que piensas, lo que sientes y lo que crees, se convierte en TU realidad. Así que la próxima vez que todo te salga mal, no pienses que el universo conspira en tu contra y date cuenta que eres TU la que conspira en tu contra.

Identifica tus emociones

La primera tarea que tienes es identificar las emociones que te provoca pensar en tu sueño hecho realidad. Imagínate por un momento que todo eso que anhelas y deseas es tu vida ahorita, ya estás viviendo tu sueño. ¿Qué sientes?

Claro que lo primero que pensamos es felicidad, pero no te quedes ahí y ve más profundo. Ahora ¿qué sientes? Es posible que se asome un poco el miedo, o tal vez la culpa.

Si escarbas bastante, te darás cuenta de que puedes sentir culpa de tener tanto dinero, o de irte a vivir lejos dejando a tus seres queridos. O simplemente siendo lo que tu quieres y no lo que los demás esperan de ti. O puede que te mueras de miedo y sientas un vuelco en el estomágo solo de pensar en cuánto trabajo tendrás si llegas a alcanzar tu sueño.

Creencias limitantes

La culpa y el miedo son nuestros principales enemigos, y vienen gracias a nuestras creencias limitantes.

Por ejemplo cuando hablamos de abundancia, sentimos de inmediato una aversión y nos sentimos culpables de querer tener dinero. Hemos aprendido que el dinero es malo y solo se logra a través de la injusticia y la desigualdad. Pues no hay nada más alejado de la realidad. El dinero es suficiente para todos. Es una energía más y está a tu alcance.

Es cierto que muchas personas la utilizan para hacerle daño a otros o para ejercer poder y obtener lo que quieren. Pero son justamente estas personas las más beneficiadas por esta creencia. Porque si no existiera la pobreza ¿sobre quién ejercerían su “poder”?

El miedo por otro lado, nos hace pensar que vamos a ser incapaces de lidiar con todo lo que traiga nuestro sueño consigo. Trabajo, logística, creatividad, hablar en público… no sé, cualquier cosa que te asuste, por boba que parezca te puede hacer vibrar desde el miedo y hacer que tus metas se hagan cada vez más “inalcanzables”.

Busca Refugio

Si te pasa que haz avanzado mucho, pero de repente la montaña que veías poco pronunciada se convierte en el monte Everest, no pienses ni por un momento en dejarte caer. Busca refugio, amárrate a la rama de un árbol y descansa mientras recobras las fuerzas para continuar subiendo.

Mira hacia abajo y contempla todo el camino que has recorrido, fíjate como todos los los obstáculos que antes eran grandes, ahora se ven pequeños a causa de tu altura, y piensa que los obstáculos que estás enfrentando en estos momentos serán pequeños después.

Tómate este tiempo para reflexionar y para ir hacia dentro. Busca dentro de ti el porqué estás atrayendo estos obstáculos a tu camino, busca cuál es la lección que debes aprender para poder avanzar y pasar al siguiente nivel.

Recuerda que tu fabricas tu vida. Solo tienes que creer para crear. Y que en la noche oscura siempre podrás disfrutar de las estrellas.

Tienes la fuerza para enfrentar todos los obstáculos que se te presenten, nunca dudes de tu poder.


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